Andalucía: las claves de una estrategia programada.

Hagamos un parón en el camino del marxismo para ponernos de pleno en la actualidad. Os dejo esta vez un análisis de las elecciones andaluzas realizado conjuntamente con Rocio Segura Ale.

Antes de empezar os recomiendo otro artículo que me ha parecido bastante acertado: http://joanmena.blogspot.com.es/2015/03/primeres-i-improvisades-reflexions.html

A) ANÁLISIS GENERAL:

Las elecciones andaluzas inician el ciclo electoral del año 2015 repleto de citas, algunas pertinentes y otras especiales. Éste es un caso de las segundas: unas elecciones anticipadas convocadas por el PSOE-A, . Si creyésemos que este era el verdadero motivo la conclusión sería sencilla: el PSOE-A no ha conseguido su objetivo pues no han ampliado su peso en el Parlamento y, además, se encuentran ante una cámara más fragmentada. Pero desde el minuto uno todo hacía indicar que la estrategia de Susana se encaminaba por dos senderos:

a) Ante un clima de desgaste del bipartidismo dar el primer golpe (algo que siempre es importante) de tal modo que se dé la impresión de resurgimiento de un partido dado casi por extinto: el PSOE.

b) Lanzar un pulso a Podemos en un lugar donde ya se sabía que no iban a cumplir su principal objetivo: superar al PSOE.

En definitiva el adelanto electoral respondía a cuestiones partidistas pero más enfocadas en el ámbito estatal que no el propio autonómico.

¿Por qué el PSOE-A confiaba en esta estrategia teniéndolas todas consigo de que iba a ganar sin arriesgar nada? Porque Andalucía y, en concreto, su comportamiento electoral es un microclima político respecto al resto del Estado. Hay diferentes cuestiones que lo determinan y configuran pero que vamos obviar y resaltaremos que creemos que es fundamental: una herencia ideológica basada en una estructura social particular.

Si bien no decimos nada nuevo al situar al PSOE como fuerza tradicional en Andalucía (como pueda ser el PP en Galicia, Madrid o Valencia), sí es cierto que esta tendencia resulta más arraigada y difícilmente alterable que en otras regiones, con la excepción (también fácil de comprender) de las pasadas elecciones en esta comunidad (donde el Partido Popular ganó gracias a un enorme desgaste del PSOE a nivel nacional o voto de castigo).

Y es que Andalucía sigue siendo predominantemente rural (54’92%) frente al resto de España (21%) pero con unas peculiaridades propias. Es cierto (y el propio marxismo ya lo estudió) que el campesinado o la población rural en general tiene una tendencia política más conservadora (ya sea debido a la influencia cristiana o al desafío por parte de la economía industrial a sus intereses), pero que en Andalucía no se traduce como el voto clásico conservador cristiano (de derechas), sino simplemente como cultura de rechazo al cambio, de estatu quo. A esta estructura rural se le suma un nivel de concienciación mayor que en otros puntos de España y cristalizado en la antigua concepción del “señorito” frente al “jornalero”. Esta dualidad ha traspasado las propias fronteras del campo hasta el punto de reproducirse más allá de los trabajadores agrícolas, por lo que es un fenómeno que también se extrapola a las numerosas pequeñas ciudades (más de 30.000 habitantes) que teóricamente no formarían parte de lo que entendemos como ‘mundo rural’.

La otra gran cuestión que influye en la política andaluza a día de hoy (y que ya se vio en las pasadas elecciones de 2012) así como en el resto de España es la situación a nivel estatal. En este sentido, por mucho que nos cueste imaginarlo, Andalucía es una región muy nacionalista capaz de ver tanto como Cataluña un enfrentamiento frente a otras regiones y, principalmente, Madrid. Digamos que el racismo que opera en muchos puntos de España frente a Andalucía y los andaluces (escenificado en las palabras de Durán i Lleida, pero que vemos cotidianamente en nuestro entorno) ha creado un sentimiento de rechazo y defensa de su autonomía.

A ello cabe sumarle la mala gestión del PP analizada en términos de una población de izquierdas, con gran sentido de lo social y más comunitarista (aunque sea sobre el papel, pues los recortes por parte del Gobierno andaluz también han existido). Es decir, el rechazo al Gobierno del PP es mayor si cabe, ya no sólo por la falta de resultados reales sobre la población, sino por el significado de unas políticas que no cuentan con el respaldo de las conciencias andaluzas.

Durante la campaña ha habido algo peculiar, muy comentado pero poco reflexionado: la influencia de la política nacional en un contexto de contienda autonómica. Ya sea para criticar la gestión del Gobierno central, para alabarla o para usarla como referencia y compararla frente a la política andaluza; es incuestionable que la campaña se ha centrado más en España que en Andalucía, o al menos se ha dado esa imagen, pero en el análisis por partidos nos detendremos más en este aspecto. Esto viene a apuntalar nuestra tesis de que el adelanto electoral no era más que una primera contienda pensada en el ciclo electoral estatal.

Entrando ya en materia propia electoral el primer dato importante que resalta es la participación: mientras la mayoría de los medios inciden en que es superior a la de 2012 (+3% y unos 200.000 votos) lo realmente cierto es que es muy inferior a las de 2008 (-10%) en un momento de auge de ‘lo político’. Pero, en cualquier caso, la primera conclusión importante es: ha habido un número casi igual de votantes y abstencionistas, por lo que las mayores fluctuaciones de electorado es entre partidos. Luego, en realidad, puede haber traspaso de votantes a abstencionistas y viceversa, hacia y desde diferentes partidos. Pero desde luego la importancia mediática que actualmente tiene la política no se traduce en una participación en el terreno electoral.

B) ANÁLISI POR PARTIDOS

  1. PSOE-Andalucía: finalmente el PSOE no ha caído tanto como se les pronosticaba pero tampoco han llegado a la mayoría absoluta como se esperaban. De hecho sus resultados han igualado los peores históricos en escaños (47) e incluso han conseguido los peores en votos y porcentaje (si no me equivoco). ¿Cuál es el motivo de esos resultados? En nuestra opinión las claves del resultado del PSOE son las siguientes:
    • No cabe duda (y así lo interpretan todos) que la campaña del PSOE ha descansado en dos ejes: la líder Susana Díaz y un nacionalismo paternalista, donde ambos ejes se retroalimentaban. Susana era ‘la madre que da de mamar’ a su tierra, la ayuda a crecer y la protege (de los peligros del Gobierno Central, el malo de la historia). Y que conste que no era una metáfora del embarazo de la candidata. En cualquier caso prácticamente era una anécdota la afiliación de Susana Díaz, con un PSOE que había perdido hasta su color identitario (la campaña se basó en el verde, color propio de la comunidad) y, en muchas ocasiones, el propio logo. #YoConSusana, ha sido el eslogan elegido y su protagonismo estaba por encima de cualquier cosa que pudiese eclipsarla (ni Cháves, ni Griñán y, ni mucho menos, Sánchez tuvieron un papel relevante). También la imagen de Susana ayudaba a depositar en el electorado una sensación de “cambio y novedad” respecto al lastre de la corrupción socialista con el caso de los EREs como buque insignia.
    • Por otro lado el eje nacionalista se ha basado en reclamar las raíces andaluzas y su identidad en contraposición a la identidad más centralista de su contrincante principal: el Partido Popular. En este caso se buscaba alejarse tanto de la política nacional ejercida por el Gobierno Central como usar una especie de “campaña del miedo” hacia la labor de los populares.
    • Por último el PSOE contaba con una arma poco común en el resto de territorios: su capacidad y extensión organizativa principalmente en las zonas rurales. Si bien en toda Europa los partidos políticos sufrieron una mutación hacia estructuras de poder más alejadas de la sociedad la función del PSOE en Andalucía sigue estando mucho más cercana a los barrios y vecinos. En resumidas cuentas, las extendidas Casas del Pueblo de este partido siguen manteniendo especial relevancia y significación en esta Comunidad. De hecho, si observamos los resultados en las grandes urbes andaluzas, en todas ellas el PSOE ha perdido votos (haya ganado o no, como es el caso de Sevilla, donde han recuperado la primera posición). En conclusión, el voto rural ha otorgado la victoria al PSOE, algo poco común en el resto de autonomías españolas.
  1. Partido Popular: no sólo han perdido la primera posición en el Parlamento Andaluz, sino que han sido los mayores dagnificados en estas elecciones. Era algo bastante esperable y muy bien calculado por parte del PSOE-A a la hora de adelantar las elecciones. Un partido sin un candidato real (no habían tenido tiempo para promocionarlo) y con un desgaste por la política del Gobierno de Rajoy, la corrupción del Partido y que se ha visto noqueado ante el ascenso de Ciudadanos.
    • Ante el desconocimiento del candidato el PP tiró de “personalidades nacionales” para arrastrar a los andaluces durante la campaña. El gran problema es que Rajoy, siendo Presidente del Gobierno, tenía una doble losa a la que enfrentarse: su impopularidad entre la sociedad andaluza y lo que representaba como líder nacional dentro del eje Andalucía-España que había marcado el PSOE-A. Esto finalmente pasó factura aunque también es cierto que las grandes personalidades del PP Andaluz tampoco cuentan con gran simpatía en la región (Arenas, Zoido, etc).
    • Su campaña se basó en la consigna del cambio respecto al Gobierno del PSOE-A, pero, sin embargo, no fueron capaces de proyectar dicho cambio, es decir, hubo una ausencia de proyecto frente al que imperaba hasta entonces.
    • Finalmente el Partido Popular no consiguió afianzar el voto que había obtenido por descontento en 2012 y, a pesar de mantener su victoria en las ciudades, ha visto muy dañado el voto en estas zonas. A nivel rural el PP parece ser incapaz de articular una alternativa a la concepción social que se tiene de éste como “partido del señorito”.
  1. Podemos: si bien sus líderes han salido en tromba a alegrarse y felicitarse por los resultados, no es un secreto que no se acercan ni de lejos al esperado. Quizás sea cierto que se habían marcado un objetivo demasiado ambicioso, pero nada más lejos de la realidad éste es su let motiv. No se entiende Podemos sin dicha ambición, sin esa esperanza. Al fin y al cabo han construido una organización y discurso en torno a la victoria, no en torno a la construcción de una nueva oposición parlamentaria. Pero, ¿Por qué no han conseguido su objetivo? A nuestro parecer hay varios motivos:
    • Hay un gran debate en torno a qué es Podemos. Más allá de este análisis simplista e irrelevante, lo que Podemos aspira es a convertirse en una apuesta de matriz nacional-popular como ‘opción de rescate’ que, más que asimilarse a Venezuela, se asimila a Argentina e incluso Ecuador. El problema de esta estrategia es que si bien puede ser muy eficaz en escenarios de baja ideologización (más permeables ante el ‘populismo’) cuando existe una mayor concienciación resulta difícil obtener la mayoría deseada. En Andalucía ocurre esto pero también, como hemos comentado, existe un ‘miedo al cambio’, a ‘lo nuevo’. Esta característica, muy propia del mundo rural, frena las aspiraciones de Podemos. Sin embargo hablamos de Andalucía, caso muy diferente al panorama estatal.
    • En relación también a la diferencia entre la situación andaluza y la española cabe destacar otra cuestión: la candidata no tiene el tirón que tienen otros líderes, más mediáticos, de esta formación. Tampoco parece tener una edad apropiada para que la sociedad se la imagine de Presidenta. No hay lugar a dudas que Pablo Iglesias (previsible candidato a las elecciones generales) es mucho más conocido y mejor orador que la gaditana Teresa Rodríguez. A su vez, no cabe olvidar que ésta fue la punta de lanza de la fracción perdedora en el proceso interno de la organización.
    • En último lugar hay dos cuestiones destacables: el bagaje de Podemos en las europeas ya fue escaso, por lo que su punto de partida era menor que en otros lugares; y Ciudadanos ha conseguido una de sus dos funciones: restar resultados a Podemos.
  1. Ciudadanos: Con 9 escaños sorprende que un partido sin organización, cuyos candidatos se han ido pescando de aquí y allá, haya irrumpido con semejante fuerza. Sólo parece haber un motivo que explique esta circunstancia: existe una estrategia mediática orquestada para otorgar una relevancia irreal a dicho partido. Desde que Albert Rivera saltara a la palestra nacional a raíz del conflicto catalán hemos asistido a una escala de mayor escenificación de dicho político y su marca. Curiosamente presentado muchas veces como un ‘Santo’ frente a los demoníacos de Podemos (nadie parece interesado en sacar los trapos sucios de este ex-afiliado del Partido Popular y de sus allegados).
    • Ciudadanos parece tener un especial interés con un fin muy claro que, a día de hoy, UpyD ya no podía cumplir: absorber parte de la fuga de votos del PP antes de que vayan a la abstención (facilitando así una mayoría al PSOE muy holgada) o, principalmente, a Podemos. De esta forma Ciudadanos se convierte en la trinchera donde se refugian estos votos aupando así a una fuerza política mucho menos hostil a los intereses del bipartidismo y del régimen en su conjunto. La estrategia mediática ha sido similar a la que vivimos con el fenómeno Podemos, pero sin embargo en el momento en que éstos han empezado a causar miedo, se ha iniciado una campaña mediática contra ellos presentando a Ciudadanos como la única alternativa dentro de los márgenes del sistema, dentro de la dualidad PSOE-PP.
    • A la par todo indica que el voto de Ciudadanos viene principalmente del PP pero también de potenciales votantes de Podemos, formación que esperaba llegar hasta los 20 escaños.
    • Otra prueba de que Ciudadanos es un experimento mediático es que la mayoría de las encuestas le otorgaban incluso más, todo y que no disponían de candidato conocido, programa o estructura. Sólo, paradójicamente, se acercaba al resultado final la encuesta publicada por ABC.
  1. Izquierda Unida: para IU hay un sabor agridulce. Que iba a sufrir un descenso estaba más que asumido, la pregunta era cuánto. Y frente a quienes opinaban que se dejaría no más de 4 escaños, yo creo que 5 (es decir, Grupo Parlamentario) era lo máximo que podía aspirar. Y de hecho creo que tengo las razones:
  • Lo fundamental, principal, central… que no podemos perder de vista es que IU perdió desde el minuto uno, desde que se convocaron las elecciones. ¿Por qué? Porque fue el PSOE-A quien rompió, quien tomó la iniciativa e IU, como de costumbre, solo pudo que aguantar el tipo e intentar no perder la estela. Algo malo ya que, como hemos dicho, quien golpea primero toma ventaja… y el golpe a IU fue doble: la ruptura y las anticipadas.
    • En una campaña donde a penas se ha hablado de la situación andaluza no es cierto que el PSOE-A haya capitalizado las políticas de IU en el Gobierno, sino que más bien IU ha sido incapaz de trasladar sus logros. En realidad a mi parecer la coalición en el Gobierno era un lastre para IU, que se ha vuelto a escenificar como la apuesta “bisagra”. Las políticas aprobadas están bien, pero no compensan lo suficiente el esfuerzo y esta idea. Además, en todos los escenarios, etapas y con diferentes formaciones, siempre se ha visto como el PSOE ha sido capaz de “engullir” a sus socios, algo que en IU deberían haber aprendido hace años.
    • Algunos periódicos apuntan a la incapacidad de promocionar sus logros y a la poca influencia que ha tenido la renovación de líderes en los resultados electorales. Sin embargo yo apuesto por todo lo contrario: ha sido Maíllo y una más que buena campaña electoral la que han salvado a última hora los muebles. Efectivamente el efecto Podemos estaba destinado a quitar votos a IU y otros tantos que, puestos a elegir, apostarían por el voto útil y apoyarían al PSOE (al fin y al cabo votar a IU es como votar al PSOE de cara a la sesión de investidura, pensarían). Pero sigo pensando que gracias al esfuerzo final se ha recuperado algo.
    • Malos presagios se auguran para IU, que tiene demasiado campo por recorrer con poco tiempo, y donde parece haber depositado en Garzón casi toda su esperanza. Andalucía no es una Comunidad cualquiera para IU. Como ‘bastión de la izquierda española’ toma más relevancia para Izquierda Unida y el espacio que aspira a ocupar, además de ser la federación más numerosa y con mayor implantación. En las europeas contuvo la tercera plaza y ahora Podemos triplica sus resultados. Y si esto pasa en Andalucía, ¿qué puede pasar en Asturias donde ya se vieron superados? ¿O en Madrid con el lío que hay montado?
    • A modo de anécdota, IU ha vuelto a ganar en Marinaleda seguido de Podemos, así que parece que aún existe una parte importante de la CUT que mira más hacia IU o, al menos, sus simpatizantes.
  1. CONCLUSIONES

La conclusión fundamental es que, frente a lo que se presagiaba, el Régimen del 78 y el bipartidismo como sistema político no ha muerto. Se ha visto debilitado, como era de esperar (del 79% al 57%, o incluso al 68% si incluimos a Ciudadanos, opción no rupturista), pero el momento para acabar con él es ahora. Dentro de un año posiblemente ya no existirá esta ‘ventana de oportunidad’ y habremos dejado pasar la posibilidad de cambio. Podemos no parece capaz de acabar con él en solitario y en tan poco tiempo, aunque pronostico que sus resultados a nivel general serán mayores (incluso en muchas Comunidades Autónomas).

Ante la situación actual en Andalucía mis presagios son un Gobierno en solitario del PSOE-A cuya investidura se alargará lo máximo posible y donde no habrán a penas medidas y políticas hasta pasada la contienda de Mayo. Es decir, un Parlamento y Gobierno paralizado para evitar suspicacias, donde se llevarán a cabo pactos de no agresión secretos y donde, a la vez, se darán luchas por escenificar honestidad y buen Gobierno en base a medidas superfluas. El PSOE iniciará su legislatura con medidas pomposas de bajo contenido, veremos quién gana la carrera por proponer la reducción de sueldos y la supresión de coches oficiales, e incluso se propondrá mejorar los servicios básicos sin llegar a materializarlo.

Más adelante creo que habrá un pacto estable entre PSOE y Ciudadanos, quizás con alguna purga de por medio en la bancada socialista (para salvar la imagen) y en base a un programa mucho más a la derecha que el acordado con IU. Al fin y al cabo al PSOE siempre le ha costado menos entenderse con la derecha (CiU, PNV, Coalición Canaria) que con IU… y se ha sentido más cómodo.

Respecto a la volatilidad y sin creer tener la capacidad de hacer un análisis más exhaustivo, entiendo que ante una cantidad casi fija de votantes, ha habido un traspaso de votos del PP hacia Ciudadanos y Podemos (así como un retorno de votos al PSOE que había perdido en las anteriores elecciones). Por otro lado los de IU se han ido a Podemos y PSOE, donde los de Teresa Rodríguez se han nutrido de votos tanto de IU como del PP y PSOE (en menor medida de lo esperado) y con Ciudadanos aliviando la temida subida de Podemos. Al final lo más peligroso era la irrupción de Podemos a la altura de PP y PSOE.

Lo que sí parece definitivo y claro es que Podemos está condenado a necesitar del PSOE para ganar, es decir: si el PSOE no sufre una debacle entre su electorado y el PP no le trasfiere votos a los socialistas (pues irían a Ciudadanos), Podemos está condenado a ser la nueva IU a nivel electoral.

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3 comentarios en “Andalucía: las claves de una estrategia programada.

  1. Creo que te equivocas al generalizar a todo el voto agrario como conservador en lo político sin tener en cuenta la estructura de la propiedad. Allí donde predomina la pequeña propiedad sí es cierto ese conservadurismo político, pero la Andalucía occidental latifundista, si bien conservadora en lo social, el apoyo a las izquierdas (reales o de boquilla, pero socialmente claramente identificadas como partidos de izquierda) es abrumador, y el peso de formaciones de centro o derecha anecdótico. En eso coincido plenamente contigo: el PSOE ahí es más que un gestor de ayudas (como se empeña la derecha y la izquierda clasista acomplejada), es una organización muy fuerte que prácticamente monopoliza la vida política e incluso social de poblaciones enteras y que hunde sus raíces en el odio de clase al señorito engominado. De hecho, ahí donde por motivos históricos el PCE ha sido la vanguardia del movimiento jornalero (como en Trebujena o varios pueblos del campo cordobés) lo que se aplica al PSOE también vale, casi milimétricamente, con IU. Un saludo.

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    1. He matizado el tema conservador de Andalucía como “no de derechas” sino respecto al “cambio”. La estructura de la propiedad es clave, he ahí la diferencia entre la tendencia ideológica en Andalucía vs Galicia, por ejemplo. La pequeña propiedad agraria está más vinculada a la derecha porque, al fin y al cabo, se basa en el control de los medios de producción y no en la venta de fuerza de trabajo.

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